Programa de radio dedicado a difundir la música folklórica de
Tarija (Bolivia) desde Mar del Plata (Argentina). Música tradicional del
Valle Central y de las llanuras del Chaco Boliviano
Carlos Miguel Palma, más conocido en el ambiente folklórico
del sur de Bolivia y el Norte Argentino, como "El Negro Palma", visitó y se presentó
en vivo por primera vez junto a sus músicos en la ciudad de Mar del Plata,
en una peña organizada por el programa de radio local "Sentimiento Chapaco".
El Negro Palma, artista del Chaco Boliviano, que tiene en su
haber seis discos (el último:
"Corazón de Palma"), ha compartido trabajos y escenarios con otros artistas
consagrados como el Chaqueño Palavecino y Juan Enrique Jurado.
La contratación que lo llevó al sur de la Argentina,
posibilitó al Negro presentarse, un día antes de su destino final, el sábado 6 de octubre, en la Plata, en un evento
benéfico dirigida a una familia paisana de esa localidad.
Finalmente, el Negro Palma y sus músicos,
arribaron el domingo 7 de octubre, cerca del mediodía, a Mar del Plata, y como unos turistas más de la ciudad
feliz, él y muchos de su comitiva, lo primero que hicieron fue conocer el
mar.
Horas después, en
el Club Laguna de los Padres, un predio ubicado a 12 km. del centro de la
ciudad se reunieron más de 800 almas, chapacas,
chaqueñas, gauchos, quienes gustan del buen folklore. En la tarde noche el
público asistente tuvo la oportunidad de vivir un show de casi 2 horas, en
la que el Negro interpretó temas de su último CD y sus éxitos de siempre.
En la peña no faltaron
las danzas: en este caso de la mano (y pañuelo) de "Herencias de mi Pago",
"Juventud Chapaca" y el cuerpo de baile de Mario Caucota. También las
comidas típicas, como el asao de chancho y la ranga ranga.
El avance de la música tarijeña en el interior de Bolivia y
ahora en la Argentina hace que se concrete actuaciones más al sur, punto de
referencia, la ciudad de Mar del Plata. Los Carahuatas del Pilcomayo,
Dalmiro Cuellar, Taricanto fueron los elegidos y ahora inolvidablemente el
Negro Palma. La comunidad tarijeña de Mar del Plata se moviliza y se
emociona cuando lejos del pago un pedacito de Tarija llega hecho copla,
cueca o chacarera, y espera pacientemente que algún bombo, violín, y
guitarra cruce las fronteras nuevamente.